divendres, 27 d’abril de 2012

Anhelos


Ahogado en el silencio de tus gritos
oí una voz que me susurraba
cegado por la visión de tu rostro
vi una luz que me mostraba el camino
perdido en el laberinto de tus actos
encontré una solución a mi problema:
decidí recordarme que tenía que olvidarte
pero cada vez que me lo recordaba
desolvidaba lo olvidado.
Menos mal que al final me di cuenta
que eras tú quien me susurraba
que eras tú la luz que me alumbraba
que eras tú quien me perdía
al recordar nuestros encuentros.
Así que ahogado, cegado y perdido
seguiré esperando tu respuesta.

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